LUBRICANTES ÍNTIMOS: TIPOS, PARA QUÉ SIRVEN Y CÓMO ELEGIRLOS
El lubricante es el producto más útil de todos y el que menos se usa. No es solo para cuando falta lubricación natural: mejora cualquier encuentro, lo hace más cómodo y más placentero. Útil también para usar con juguetes y masturbación.
¿Para qué sirve?
Evita el roce y la molestia, alarga el encuentro sin incomodidad y hace que todo se sienta más suave. También es indispensable para la zona anal.
Base de agua o base de silicona
Casi todos los lubricantes son a base de agua: son los más versátiles, se llevan bien con preservativos y con cualquier accesorio íntimo, no manchan y se limpian solos. El siliconado es la excepción: dura mucho más, no se seca y sirve dentro del agua.
Neutro
El clásico, sin sabor ni aroma. Sirve para todo y es el ideal para empezar.
Saborizado
Con sabor, pensado para el juego oral. Suma un condimento distinto al encuentro.
Femenino
Formulado para la zona íntima de la mujer, más suave y respetuoso con su pH.
Masculino
Pensado para el hombre, con distintos efectos que acompañan mejor sus necesidades. Por ejemplo, los retardantes de eyaculación o potenciadores.
Anal
Más espeso y de mayor duración. Indispensable para la zona anal, que no lubrica sola.
Línea Diabólico
A base de agua, pero con una consistencia distinta a los comunes: más densa y de mayor duración. Ideal para prácticas que requieren mucha lubricación sostenida, como el fisting.
Orgasmos
Los que suman un efecto: calor o con ginseng. Estimulan la zona y aumentan la sensación durante el encuentro.
¿Cómo elegirlo?
Si es tu primera vez, el neutro o saborizado. Si vas a la zona anal, el anal sí o sí. Si buscás duración o lo vas a usar en el agua, el siliconado o la línea Diabólico. Y si querés jugar, alguno de la línea Orgasmos.
© Espacio Íntimo – Coach Paola Zapata. Contenido propio. Prohibida su reproducción.